A veces siento que pierdo el hilo, pero tejo y todo vuelve a tener sentido…

 

Soy antropóloga visual. Desde hace siete años comencé a tejer. Con el paso del tiempo fui percibiendo que esta actividad no sólo estimula mi creatividad y afina mis pensamientos, sino que además tiene el potencial de generar transformaciones sociales, de abrir al diálogo, la negociación y permite comunicar mensajes.

 

En nuestra sociedad, el tejer ha sido relegado como una actividad exclusivamente femenina, aburrida, pasada de moda y solitaria. Pero tomar un gancho y un estambre, e ir anudando una línea, un triangulo, es comenzar a figurar una idea, es dar lugar a la creación.

 

Gracias a una colega de mi escuela, cuando estudiaba antropología, comencé a tejer bajo su instrucción. Dimos inicio a las clases de tejido y al poco tiempo, otras chicas que nos observaban tejer, se fueron adhiriendo a nuestro círculo para aprender el oficio. Con el tiempo nos consolidamos como buenas amigas, quienes en el espacio y tiempo del tejido, no sólo producíamos prendas, sino que al mismo tiempo propiciábamos conversaciones de todo tipo. El tema recurrente en nuestras reuniones de tejido era el conflicto que nos ocasionaba vivir un momento histórico tan difícil. Desde este lugar de cuestionamiento que propició el encuentro para tejer, logramos con el tiempo constituirnos como un colectivo de tejedoras urbanas, al que llamamos XICO. En este colectivo hemos intentado que el arte del tejido sea un pretexto y un vehículo para lograr cambios en nuestra sociedad. Comenzamos con acciones sencillas, como llevar este conocimiento con nosotras a otros lugares donde pudiéramos generar la misma experiencia, que para nosotras había sido el motor de una posible transformación, pero que sobretodo, nos había llevado a organizarnos para hablar sobre nuestra realidad. Encontramos en el tejido una magia para narrar y representar nuestros conflictos y nuestra forma de pensar.

 

En esta página podrás encontrar los varios ámbitos desde los que he emprendido mi búsqueda y desde los cuales he comenzado a investigar sobre el proceso que envuelve la producción textil en México, principalmente entre las tejedoras amuzgas de la comunidad de Xochistlahauca en el estado de Guerrero.

 

 

 

Mariana Rivera